
















































Si este fuera un blog formado por gentes perniciosas, resistentes a la observación poco sensata, sería asequible hacer un comentario mezquino acerca de PRECIOUS. Les diría sin mayor esfuerzo que estamos ante una proposición de la miseria humana que se iguala a un prolongado inventario de temáticas melodramáticas apiñadas una encima de la otra, sin ningún orden e hilvanadas de forma poco conveniente. Una copia descarada de la película LA CIOCIARA de Vittorio de Sica. Un film negado donde una gorda gordísima, negra negrísima, triste tristísima, bruta brutísima, pobre pobrísima y fea feísima, va siempre pululando por la vida, cabeza gacha, introvertida, sin acusar sentimientos, en permanente retroceso y sin interesarse minúsculamente en superar complejos, ni siquiera buscando rodearse -dentro de su mundo de sueños ilusos- con seres que en su patetismo existencial puedan ser solidarios. Hay personas que deben haber pensado lo peor luego de haber observado el film. Tienen todo el derecho de exhibir sus opiniones en contra porque de eso se trata la lógica de cualquier espectador de cine. Cuando terminé de ver la película me topé no de casualidad -soy sincero- con tres chicas guapas guapísimas, blancas blanquísimas y avispadas avispadísimas. Las seguí unos pocos metros a un conocido café, me senté bien pegado al lado y escuché meditabundo, improperios de todo nivel ¿Cómo así esta película de mierda, de unos negros marginales puede estar nominada a los Oscar? Ese fue el detonante principal para empezar a escribir como lo hice líneas arriba. También le regalaron adjetivos cargados de delirio a LA TETA ASUSTADA, pero ese discurso no es materia de la entrada. Sin embargo, la indignación seguía malográndome un delicioso café con su respectivo tostado aunque poseo un autocontrol que muchos –algunos de ustedes me lo han dicho- lo comparan equívocamente con mansedumbre. Mi pensamiento es contrario a los que bracean cómodos del otro lado de la cuestión social. Tanto para la comprensión como para la acción del fenómeno. Hay películas que exploran en los límites promiscuos de la marginalidad de barrios desamparados y que resultan excepcionales testimonios de cultura cinematográfica como ENTRE LES MURS. Hay otras que son planteadas con menor compostura, inyectadas de sutileza, arrinconadas en el subterfugio de lo tolerante, quizás de la compasión de seres vulnerables. PRECIOUS -ganadora de Sundance- destaca no solo por su expresividad y desfachatez, sino porque da necesaria cuenta de madurez artística en sus diversos bosquejos interiores a través de un guión excepcional. LEE DANIELS, su combativo director, logra alcanzar en ellos un dominio del oficio que sorprende gratamente porque reaparece elocuente, reconciliado con el drama expresivo que lo logra proyectar con prolijidad. La habilidad artesanal que demuestra es una simple anécdota si la comparamos con el despliegue moral que ilumina su película. Para sobreponer argumentos tan manoseados como los involucrados en PRECIOUS, se necesita algo más que un cineasta alumbrado, un guionista inspirado y actores predispuestos. A estos niveles de cine tenemos que pensar en auténticos artistas que puedan conjugar escrupulosamente algunos cánones de sabiduría. Me refiero a esa sapiencia con la que se puede sortear no solo la disyuntiva elemental de la técnica sino la representación objetiva de una trama dolorida que corresponde a la paradoja de una vida brutalmente desamparada. No olvidemos que LEE DANIELS fue productor ejecutivo de películas como MONSTER'S BALL –dos estatuillas de la academia- THE WOODSMAN y TENNESSEE, la menos afortunada de las tres. Quizás PRECIOUS no sea una película asombrosa dado que sus recursos son a veces un tanto abultados, excesivos pero sus imágenes describen emociones de extrema agudeza que no se pueden explicar tan solo con los fundamentos de la puesta en escena. Cuando la inopia se imanta con la carencia, y no se siente la impotencia de la adversidad en pellejo propio, es imposible comprender la presencia de esa sociedad desatinada y oscura que abofetea con una fuerza bruta a la necesidad humana, que encumbra esa palabra repugnante llamada exclusión y que acrecienta las inmensas brechas educativas, sociales y económicas. Quizás LEE DANIELS regrese con las mismas dudas con las que partió cuando la pifió con su ópera prima SHADOWBOXER –de donde hoy rescata a MO’NIQUE y la hace formidable- aunque su carga tensional es cualitativamente distinta. La espera le permitió asimilar su verdadero oficio, asumir el mal rato y cultivar la complacencia que significa filmar la novela de su amiga SAPPHIRE. Leí hace unos siete años un librito de poemas maravillosos llamado NEGRO WINGS & BLIND ANGELS. SAPPHIRE oriunda de California, afro-americana, se llama RAMONA LOFTON y tiene una sensibilidad social excepcional. Su experiencia literaria no es prolífica pero muy apreciada. Fue asistenta cultural y trabajadora social en el Harlem en Nueva York. A raíz de sus vivencias como educadora en la estrechez de este distrito escribió PUSH, su única novela, un inclemente retrato de las clases marginadas por la sociedad norteamericana en su mayoría afro-americanos e inmigrantes. Así es entonces como nace PRECIOUS como película y personaje. La adaptación del guión la realizó de forma magnífica el escritor y catedrático afro-americano GEOFFREY FLETCHER -sin duda le espera el Óscar- siendo la cereza de la torta la presencia de la diosa negra OPRAH WINFREY, como productora del proyecto.
PRECIOUS es una película durísima pero necesaria, que ejemplifica con certeza la supervivencia de los excluidos que sufren la necesidad de encontrar un escape natural a sus contrariedades, pero que por diversos contextos primordialmente socio-culturales no les resulta sencillo de alcanzar. También es una buena excusa para escudriñar acerca de la superación personal dotada con una gran carga de humanidad y de denuncia. PRECIOUS, es una adolescente afro-americana, obesa y casi analfabeta –aunque le atraen las matemáticas- cero positivo, que cohabita con su madre en un pequeño departamento del Harlem. No parece ser su hija sino una sirvienta, le compra o que necesita, le limpia, le cocina, le paga un sueldo social etc. A los doce años tuvo su primera hija -a quien PRECIOUS llama Mongo, pues padece el síndrome de Down- fruto de las violaciones incestuosas a que la sometió su padre, a vista y paciencia de la mamá, quien aduce el no haber contraído matrimonio con su pareja por culpa de su hija. Embarazada por segunda vez de su progenitor, a los 16 años, logra mantener a regañadientes una disfuncional convivencia con su madre, una mujer vencida por la inacción, adicta al cigarrillo, a la televisión y maltratando a su hija física y psicológicamente. PRECIOUS es expulsada de la escuela por su segunda gestación. Al borde del abismo, logra encontrar una brisa de esperanza al ingresar en una escuela alternativa, donde compartirá pupitre con jóvenes de caminos paralelos al suyo, donde la maestra residente, la señorita RAIN, una bella lesbiana, con especial vocación hacia las personas más desfavorecidas, les inculcará la importancia de la lectura y la escritura como vehículos para mejorar su pobre educación. Entre las asistentes a sus clases encontramos un crisol de marginalidad en toda su amplitud: chicas violadas, cero positivas, drogadictas, analfabetas, madres solteras etc. pero en todas ellas una comunión de ilusiones y ganas de salir de la ciénaga. Entre tan penosos incidentes, LEE DANIELS nos pone en alerta con atinada narrativa la historia desde sus propias entrañas. El relato está bien resuelto en primera persona. La historia de PRECIOUS se nos hace plausible gracias a la espontaneidad de su protagonista, al uso de un vocabulario agreste y al constante caos expositivo con el que vamos conociendo sus idas y vueltas. Todos ellos son recursos con los que DANIELS pretende producir la sensación de estar leyendo una novela escrita por su propia protagonista optando por dotar a sus personajes de ese pundonor que las hace capaz de soportar todo un cúmulo de adversidades propias y ajenas. Aboga por el optimismo y la educación como herramientas para avivar la tumultuosa supervivencia de PRECIOUS. Tal oasis en medio de un gueto que se plasma en pantalla como un cúmulo de miseria resulta, cuando menos, algo idealista y romántico, sobre todo por ese sentimiento de valor, de afán de subsistencia y de cierto aire de heroicidad en el que da la impresión que el desfallecimiento queda apartado. En este caso, todo resulta demasiado perfecto si se compara con la vida inicial de PRECIOUS. Incluso cuando ella sabe la enfermedad que padece, logra sobreponerse rápidamente con la ayuda de su maestra y del diario en el que escribe. Todo esto hace que la película se traslade de una parte inicial extremadamente realista en el que se intercalan las fantasías de su protagonista hacia una segunda parte que resulta esperanzadora y que a causa de ello desperdicia en alguna medida cotas de verosimilitud. Sin embargo, DANIELS consigue imprimirle a su relato un estilo ágil y directo, eludiendo las metáforas que le habrían restado efectividad a la historia. De este modo, consigue mantener el pulso narrativo a todo lo largo de lo que resta del film, en la que también encontramos como vitales, las inserciones de los diarios personales en los que escriben PRECIOUS y sus compañeras, manteniendo las faltas de ortografía y el desorden gramático propios de alguien que aprende a escribir. Si se dan cuenta estos y otros clishés son tan importantes como impactantes en la evolución de los personajes. La innovación con que se tratan temas tan delicados e incómodos han logrado calar en las conciencias de los votantes de la academia como un reconocimiento al sufrimiento de los marginados y una crítica demoledora de los males generados por la moderna sociedad estadounidense: la pobreza, el racismo, la desatención, la violencia, el sexismo, la homofobia etc.
Este largometraje es EL GRITO SILENCIOSO DE LA EXCLUSIÓN, en el que el humor y la frescura lejos de atenuar la dureza del mensaje lo hacen más conmovedor. El despertar a la vida de PRECIOUS, su aprendizaje, sus reflexiones más íntimas, su progresiva toma de conciencia, están dados con una espontaneidad expresiva que retumba nuestras retinas. LEE DANIELS a pesar de su forma de sucesión repleta de reflexiones cotidianas, de la naturalidad con la que se apropia del lenguaje descarnado de la adolescente, plantea sutilmente una serie de problemas sociales de primer orden. La violencia familiar muestra dos vertientes: la crueldad y el abandono. La crueldad de expresar las humillaciones frecuentes a las que se ve sometida PRECIOUS por parte de un padre que abusa de ella sexualmente y de una madre que la desprecia, utiliza, cela y maltrata. El abandono como consecuencia de un núcleo familiar alienante y desintegrador de la individualidad, mutilando todas las capacidades de la protagonista. La vida de PRECIOUS pasa de la confusión, el desconcierto, el temor y una mezcla de humor cáustico con rabia indefinida a una toma de conciencia a la vez sincera y dolorida de su situación en la sociedad en la que le ha tocado vivir. El gran mérito de DANIELS es como logra apropiarse, sin concesiones fáciles o moralinas, del desconcierto y las presiones a la que es sometida PRECIOUS, incorporando su principalmente su lenguaje, sus emociones contradictorias, su amor, su odio y su esperanza final. Una voz que se abre a un mundo que a pesar de la brutalidad, el racismo y el sexismo no han conseguido arrebatarle la inocencia ni la capacidad de asombro. La voz contrapuesta, y a la vez complementaria, a la de PRECIOUS es la de la señorita RAIN, la profesora comprometida, que enseña a la protagonista a creer en si misma y en sus capacidades. Sin duda hay en el personaje de la señorita RAIN muchas cosas de la propia SAPPHIRE, ya que se dedica a la alfabetización de adolescentes y adultos en varias escuelas alternativas y que demuestra conocer a la perfección el lenguaje juvenil y las voces de la calle. El lenguaje audiovisual de LEE DANIELS tiene una indiscutible calidad poética, una mezcla de desesperación, ironía y sensibilidad que la hacen difícil de catalogar. Si PRECIOUS hace una actuación gratificante en lo gestual y corpóreo, lo que realiza su despiadada madre, la actriz MO’NIQUE es de un registro magistral. Su odio hacia PRECIOUS pega duro en nosotros por lo que también quedamos expuestos a sus insultos y agresiones. Esa escena en donde le avienta un TV desde un tercer piso cuando PRECIOUS regresa a casa después de dar a luz -con su hijo entre brazos- es de una malevolencia imponente. Que bien filmada que está la escena donde ambas entrelazan sus quebrados sentimientos. Esa interpretación de la madre celosa, brutalmente encolerizada y posteriormente arrepentida ante la socióloga -correctamente interpretada por la cantante MARIAH CAREY- es de lo mejor de los últimos años en Hollywood en cuestiones de matices actorales dramáticos. Imposible que no le entreguen el Oscar. Se merece el honor y la posteridad a pesar de lo innoble del papel. Hace unas cuantas entradas me atreví a ningunear a LEE DANIELS. Creo que me equivoqué y tiene bien ganada su nominación. Es bueno rectificarse. De los apartados técnicos todos están bien trabajados pero destaca el fabuloso guión adaptado de GEOFFREY FLETCHER, el montaje de JOE KLOTZ y la fotografía de ANDREW DUNN y DARREN LEW, esta última se aprecia sobretodo en la iluminación del departamento donde conviven madre e hija. Una película bien hecha, con actuaciones reveladoras, y que aunque no vaya a ganar el Oscar a mejor película tiene bien merecida su nominación. Hay una frase en el film que me pareció genial. PRECIOUS dice: “Me echo hacia atrás en la cama, pero se me cae encima. Entonces me voy, cambio de sitio, cambio de cuerpo”. Para gente como PRECIOUS siempre existirá una pequeña luz de esperanza en las penumbras del camino. Este post se lo dedico a esas tres hermosas chicas. No las conozco ni me atreví a abordarlas. Solo sé que una de ellas se llama Raquel. Hasta la próxima.

































































